Un centenar de menores migrantes duermen en las calles de Melilla

Nuria Ferré: “Son niños potenciales solicitantes de asilo”

Las cifras que manejan las autoridades de Melilla estiman que casi un centenar de menores migrantes no acompañados -la mayoría marroquíes de entre 10 y 17 años- duermen en las calles de la ciudad, y, según fuentes de la Concejalía de Bienestar Social, en 2016 entraron en la ciudad autónoma cerca de 1.800 menores sin compañía de padres o familiares, según cifras no oficiales.

Menores en Melilla

Estos números se reflejan en el informe “Rechazo y Abandono. Situación de los niños que duermen en las calles de Melilla”, realizado por la Cátedra Santander de Derecho y Menores, la Oficina de Compromiso Solidario (Comillas Solidaria) y la Clínica Jurídica de la Universidad Pontificia Comillas ICAI-ICADE, y que ha sido presentado hoy en la universidad en el marco de las Jornadas sobre Menores “Infancia en Melilla”.

El informe ha sido el resultado del intenso trabajo de campo que se llevó a cabo durante el mes de julio de 2016 por parte de alumnos de grados y másteres de Comillas ICAI-ICADE y por especialistas del ámbito de la investigación social de la universidad, que está volcada en proyectos sociales que surgen de las 16 cátedras, cinco institutos de investigación y casi 40 grupos de investigación. Además, este trabajo ha sido impulsado por Comillas Solidaria, que “trabaja para que los alumnos toquen la realidad social”, según Carlos Prieto, su director.

El informe destaca que este fenómeno en el que los menores migrantes duermen en las calles se remonta a 1995 y que no todos los menores son inscritos en el registro de Menores Extranjeros No Acompañados (MENA) tal y como establece el Protocolo de 2014. El informe subraya que estos menores son trasladados al Centro Residencial Educativo Fuerte La Purísima donde “existen unas condiciones de hacinamiento que provoca que los menores carezcan de las garantías que la ley prevé”, según Violeta Assiego, coordinadora del estudio y especialista en Derechos Humanos. “El desbordamiento de La Purísima impide y dificulta que se ofrezca una intervención individualizada y se ofrezcan actividades socioeducativas, se escolarice a todos los menores, se les facilite la tarjeta sanitaria y se gestiones su documentación”, asegura.

Ante esta situación, los menores se fugan del centro y duermen en las calles. “Una vez salen de Melilla se desconoce el número y paradero de muchos de los menores de edad que se cuelan en los barcos dirección a la Península”, asegura Assiego. Según Isabel Díez, una de las estudiantes autoras del trabajo, los menores intentan sobrevivir en las escolleras expuestos a ser víctimas de abusos sexuales. “Llegan a los barcos a nado y en una sola noche pueden intentar tres o cuatro veces llegar a uno y esconderse“, dijo Díez.

Son niños potenciales solicitantes de asilo”, dijo Nuria Ferré, investigadora de la Cátedra Inditex de Refugiados y Migrantes Forzosos de Comillas ICAI-ICADE. En este sentido, Luis Palazón, de Prodein, denunció desde un vídeo proyectado en la presentación, que “el sistema de protección de menores en Melilla es un caos total; existe maltrato institucional y violencia física, no hay escolarización, y se marchan al puerto a ver si pueden subir en un barco para cruzar a la Península en lo que se conoce como riski”, revela.

Luis Lafont destacó el protagonismo de Melilla en el ámbito de los menores migrantes no acompañados. Aunque aclaró que no se fía demasiado de las estadísticas, “de los 3.341 menores extranjeros no acompañados registrados en 2015, 759 están en Melilla”, dijo en referencia a los datos oficiales. Mientras tanto, en Andalucía hay 973 y en Ceuta 158. Melilla también copa las estadísticas de pruebas de ADN, que permiten conocer si un menor es realmente hijo de la persona migrante a la que acompaña. De las 545 pruebas de ADN que se realizaron en España, 455 tuvieron lugar en Melilla. “Es un instrumento costoso pero fundamental para erradicar las redes criminales de trata”, según Lafont, que denunció algunas de las prácticas que utilizan las redes de trata de personas, como los menores ancla o los niños programados (resultado de violaciones de la red mafiosa que después retiene para explotar sexualmente a la madre).

En este sentido, Assiego confirmó que no existe información objetiva ni datos accesibles que puedan ser consultados y permitan contrastar las informaciones respecto al número de menores que entran a la ciudad, que salen de la misma como polizones del puerto, que ayuden a conocer el perfil de los menores, las dificultades en los procedimientos de documentación… “Según la entrevista que mantuvimos con la Consejería de Bienestar Social de Melilla nos aseguraron que el año pasado entraron unos 1.800 menores en Melilla“, reveló Assiego, pero son cifras que no podemos contrastar por falta de datos, porque no todos los menores son reseñados.

http://www.periodistadigital.com/religion/solidaridad/2017/03/08/un-centenar-de-menores-migrantes-duermen-en-las-calles-de-melilla-religion-iglesia-estudio-informe-comillas.shtml

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