Los límites de la ciudadanía

Por  enero 2017

La pobreza es un límite importante para el ejercicio de la ciudadanía. El acceso a derechos, en nuestras sociedades, sólo es posible en la medida en que somos ciudadanos, pero ¿qué pasa si no lo somos? ¿O si no está claro que lo seamos? ¿Garantizamos derechos a quienes viven en ese limbo? ¿Dónde ponemos los límites de la ciudadanía para entender quiénes son ciudadanos y quienes no?

Al norte: la ciudadanía limita con el estigma

Se extiende, cada vez más, el discurso que culpa al pobre por ser pobre, al desempleado por no trabajar, al que no tiene oportunidades de no buscarlas. No importa cuánto saber hayamos acumulado para comprender que superar la pobreza no es un asunto personal.

La pobreza no se genera por el mal funcionamiento de una persona, se genera por el mal funcionamiento de una sociedad, aunque a quienes la padecen se les hace responsables a título individual.

Al sur: limita con la insolidaridad

Las consecuencias de este discurso son feroces. ¿Por qué garantizar derecho a unos ingresos mínimos? ¿No son acaso ellos/as quienes no quieren trabajar?¿20% de paro? ¡20% de vagos! ¿No es acaso pernicioso fomentar su desidia a expensas de los esforzados ciudadanos/as que con sus impuestos financian que otros puedan vivir sin trabajar? Si la pobreza es individual ¿tiene sentido hablar de responsabilidad pública?

Al este: con lo punitivo

¿Se quedan entonces personas con problemas graves de salud mental, personas sin hogar, víctimas no reconocidas y reconocidas de trata humana, y solicitantes de asilo y refugio, fuera totalmente de la ciudadanía? Pues no. Se quedan fuera de muchos ámbitos si se trata de acceso a derechos, pero están dentro cuando se trata de penalizar.

Al oeste: Con la justicia y la solidaridad

Es el límite de nuestra capacidad de acción, de lo que estamos dispuestos a hacer y a qué estamos dispuestos a renunciar para romper con esos límites. A poner en cuestión nuestros prejuicios, a reconocerlos y cuestionarlos. A pensar lento y con matices, a entendernos un poco menos como individuos en competencia y un poco más como parte de una sociedad que puede colaborar. A actuar desde la solidaridad y el reconocimiento del otro.

http://entreparentesis.org/limites-de-la-ciudadania/

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