Tres crisis humanitarias a las que el mundo debe prestar más atención en 2017

2016 se acerca a su fin y no dejamos de ver cómo numerosos civiles ensangrentados y heridos evacúan Alepo; cómo familias inocentes luchan por sobrevivir en la zona urbana de guerra de Mosul sin una vía de escape segura; y cómo los refugiados siguen ahogándose en su traicionera trayectoria por el Mediterráneo. Resulta trágico pensar que estas son sólo algunas historias de las muchas que han devastado la Tierra en los últimos 12 meses.

Acabamos el año con 65 millones de desplazados -la mayor cifra desde la Segunda Guerra Mundial-, principalmente a causa de la guerra, la agitación social y los levantamientos violentos. Es cierto que cada año aumenta un poco, pero para 2017 la ONU anunció un llamamiento humanitario récord: concretamente, necesitan 22.200 millones de dólares para ayudar a los 93 millones de personas que requieren asistencia en 33 países del planeta. Algunas organizaciones humanitarias, como Mercy Corps, en la que yo trabajo, se ven más limitadas que nunca por más que se estiran.

Y, aunque a veces una sola foto da la vuelta al mundo y la gente le presta atención, hay muchas personas en el fuego cruzado del conflicto que nunca verán sus historias en las noticias. Además de Siria, Irak y la crisis del Mediterráneo, estas son otras tres crisis humanitarias que no podemos ignorar (más) en 2017.

Yemen

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Un hombre lleva a casa su ración mensual de comida ofrecida por Mercy Corps con un sistema de vales que funciona con proveedores locales de alimentos en Haymah Kharijiyah, en el departamento de Sanaa (Yemen). CORTESÍA DE MERCY CORPS

Yemen es un país que se despierta cada día con un dolor desgarrador e incapacitante.

Más de la mitad de la población -más de 14 millones de personas– desconocen dónde encontrarán su siguiente comida. Más de 19 millones de personas carecen de acceso al agua. Y eso sólo son las cifras humanas. En los dos últimos años de conflicto violento entre el gobierno y las fuerzas de la oposición, se ha destruido gran parte de la infraestructura, desde las instalaciones sanitarias hasta las escuelas y el sistema de transporte.

Pese a las complicaciones y a los confusos motivos políticos de los actores internacionales -como Arabia Saudí, Estados Unidos y la ONU-, los niños captados en esta pegajosa web son víctimas de abusos de los derechos humanas totalmente olvidados por el mundo. Ellos no fueron cómplices de las decisiones que afectaron a su suerte.

Yemen necesita muchas cosas. Por ejemplo: un cese de las hostilidades y un respeto fundamental por la vida de inocentes, tal y como garantizan los Convenios de Ginebra; pero, sobre todo, necesita que el mundo preste atención a esta tragedia y se centre en buscar soluciones. Ya lo escribió mi compañera Maia Baldauf, que ha pasado una buena temporada en Yemen: “Para mucha gente muy viajada, es su país favorito. Aunque yo llegué aquí en tiempos de guerra, repito que es un lugar diferente a todos aquellos en los que he estado. Necesita tanto ayuda humanitaria imprescindible como la idea básica -por parte de la comunidad internacional- de que un Yemen mejor es posible”.

Sudán del Sur

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Shaggier Gabriel, un hombre desplazado que reside en un centro de Protección de Civiles de la ONU en Malakal (Sudán del Sur), posa sentado en lo que era su cama en una zona quemada y saqueada el 26 de febrero de 2016. ALBERT GONZALEZ FARRAN VIA GETTY IMAGES

En 2011, Sudán del Sur pasó a ser un país independiente con muchas promesas y esperanzas, pero cuando acabó 2013 se vio envuelto en un conflicto amargo y mortal. En el último año, la escalada del conflicto ha puesto al país en una espiral cuesta abajo, en la que la violencia afecta gravemente a mujeres y niños. En un informe de 2016, Sudán del Sur superó a Afganistán como el lugar más peligroso del mundo para los trabajadores humanitarios.

Más de un millón de personas han huido de Sudán del Sur y ahora viven como refugiados en países colindantes, en el mayor movimiento de refugiados del continente. Dentro del país, la mitad de la población no tiene suficiente comida, una cantidad que se ha duplicado en el último año. Unos 7,5 millones de personas necesitan asistencia y protección humanitarias.

En un país del tamaño de Francia con sólo seis carreteras nacionales, de las cuales sólo una está pavimentada, los trabajadores humanitarios hacen que lo que pueden para llegar allí donde los necesitan. El personal de Mercy Corps cruza habitualmente terrenos donde el agua les llega por la cintura o caminan durante horas -llueva o haga sol- para llevar suministros a las familias.

“Ante todo, necesitamos paz en Sudán del Sur; una paz verdadera, firme, segura y duradera”, explica mi compañera Deepmala Mahla, directora de Mercy Corps en Sudán del Sur. “En 2017 tenemos que ver un compromiso renovado por parte de la comunidad internacional hacia el país más joven del mundo, que todavía sigue buscando su identidad”.

Cuenca del lago Chad

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Aisha (con hijab azul), de 30 años, en Biu, dentro del estado de Borno (Nigeria). Ella y sus cuatro hijos tuvieron que desplazarse hace tres años, cuando Boko Haram saqueó su pueblo y mató a su marido y a sus dos hermanos. CORINNA ROBBINS FOR MERCY CORPS

Hace cinco años, el mundo se enfrentó a una hambruna acrecentada por la sequía, que se llevó la vida de más de 250.000 personas en Somalia. Ahora que 2017 está a la vuelta de la esquina, estamos al borde de un nuevo desastre, esta vez en África Occidental. En los países de la cuenca del lago Chad (Níger, Nigeria, Camerún y Chad), el extremismo violento, la sequía y los desplazamientos a larga escala han creado una crisis humanitaria masiva. La insurgencia violenta de Boko Haram ha desplazado a más de dos millones de personas y unos nueve millones de personas necesitan asistencia humanitaria. Este mes, UNICEF advirtió de que 400.000 niños en el noroeste de Nigeria, el epicentro de esta crisis, están en riesgo de morir de hambre y 80.000 morirán si no reciben tratamiento.

Un trabajador de la ONU describió hace poco la situación en la región como “de las peores”, ya que no había visto algo parecido en los últimos 20 años. Y aun así, la crisis ha recibido poca atención, pese a la enorme cifra de personas afectadas.

“Aunque se trata de la mayor crisis humanitaria en África, sigue sin dársele el perfil, la publicidad y la urgencia que debería”, afirma Adrian Ouvry, director regional de la respuesta humanitaria de Mercy Corps.

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De vez en cuando una sola foto hace que el mundo se pare y preste atención. ANADOLU AGENCY VIA GETTY IMAGES

Las crisis en Yemen, Sudán del Sur y la cuenca del lago Chad son sólo tres de las muchas que se salieron del radar este año; y es muy posible que continúen en 2017. Pese a la falta de acción y de financiación, Mercy Corps está gestionando estas tres crisis, ayudando a más de un millón de personas con agua, saneamiento, higiene…

Esperamos que en 2017, en un mundo cada vez más interconectado, se preste más atención a las historias de muchos millones de personas que luchan a diario sólo por sobrevivir y encontrar soluciones para construir un futuro más claro para sí mismos y para sus hijos.

Este artículo fue publicado originalmente en ‘The WorldPost’ y ha sido traducido del inglés por Marina Velasco Serrano

http://www.huffingtonpost.es/michael-bowers/crisis-olvidadas_b_13892842.html

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