Black Mirror: ¿la mejor serie psicológica de todos los tiempos?

Alex Figueroba. Psicólogo clínico. Psicología y mente. 

¿Cómo nos comportaríamos si la tecnología y la deshumanización se apoderaran de nuestras vidas?

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El título Black Mirror, que se traduce como “Espejo Negro”, hace referencia a las pantallas de los dispositivos electrónicos. Cada episodio de esta serie creada por el inglés Charlie Brooker explora una trama distinta, pero todas ellas hipotetizan sobre consecuencias extremas del progreso tecnológico para la psicología y la conducta humanas, así como para el funcionamiento de la sociedad.

Es por esto que la serie resulta extremadamente interesante de analizar desde el punto de vista de la Psicología.

¿Qué nos dice Black Mirror de nosotros mismos?

La mayoría de capítulos de Black Mirror se sitúan en contextos en mayor o menor medida futuristas. Las versiones del presente y del futuro que propone la serie se pueden relacionar fácilmente con aspectos cotidianos de la era digital en la que vivimos, como la violación de la privacidad en Internet o la enorme influencia de las redes sociales, la televisión y la cultura de masas.

A continuación comentaremos brevemente los episodios de Black Mirror desde una perspectiva psicológica. ¡Ojo con los spoilers!

1×01. El himno nacional (“The national anthem”)

Black Mirror arrancó con un planteamiento muy sencillo: para salvar la vida de la princesa del Reino Unido, el primer ministro deberá tener sexo con un cerdo en directo. Este capítulo satírico se centra en la reacción pública a la humillación del líder electo –primero burla y sadismo que reflejan el rencor del pueblo contra sus gobernantes, después respeto y gratitud. Rory Kinnear, que protagoniza el episodio, transmite con maestría la peculiar odisea emocional que atraviesa su personaje.

1×02. 15 millones de méritos (“15 million merits”)

La ambientación futurista de este episodio recuerda a otras distopías de ciencia-ficción como las de Un mundo feliz y 1984. “15 millones de méritos” es una alegoría sobre el valor creciente del estatus social y del dinero, cada vez más difíciles de conseguir para muchos, y critica la degradación a la que ven sometidos los participantes de programas de entretenimiento al estilo de The X Factor con tal de alcanzar la riqueza y la fama. Antes de Black Mirror Charlie Brooker creó Dead Set, una miniserie de zombis que satiriza Gran Hermano.

 1×03. Toda tu historia (“The entire history of you”)

¿Qué pasaría si todos nuestros recuerdos quedaran grabados en un dispositivo electrónico? Por supuesto, Black Mirror ofrece respuestas pesimistas: viviríamos anclados en el pasado, que revisaríamos obsesivamente, desconfiaríamos de la memoria natural y habría voyeurs que pagarían por dispositivos extirpados a chicas jóvenes, que después serían rechazadas por buena parte de la sociedad. Aunque también habría quien escogería vivir libre de tal máquina –bien por principios o por “postureo”.

2×01. Vuelvo enseguida (“Be right back”)

Una mujer clona a su marido muerto utilizando los datos que dejó registrados en las redes sociales, a las que era adicto. Este capítulo comenta la falsa imagen que proyectamos en las redes sociales (un tema recurrente en Black Mirror) y explora las posibilidades de la inteligencia artificial, que también vertebra otra serie de ciencia-ficción reciente, Westworld. El duelo por la muerte de un ser querido es otro tema principal, en especial el modo en que nos aferramos a nuestros recuerdos durante este proceso.

2×02. Oso blanco (“White bear”)

Éste es el primero de varios capítulos de Black Mirror que ocultan información clave al espectador hasta los últimos minutos. Una mujer despierta sin recuerdos en un mundo en el que, según le cuentan, un virus ha convertido a la mayoría de personas en descerebrados que sólo se preocupan por grabar con sus móviles todo lo que ven. “Oso blanco” presenta una narrativa trepidante para llevar al limite la utilización del sufrimiento ajeno como entretenimiento de masas. Nuevamente se usa el recurso de la manipulación de la memoria mediante la tecnología.

2×03. El momento Waldo (“The Waldo moment”)

La trama os sonará: un personaje televisivo cuyo único rol es burlarse del “establishment” se presenta a las elecciones al cargo de primer ministro. En este caso el candidato se llama Waldo, no Donald, y es un oso animado en 3D de color azul (en vez de naranja). El capítulo profetizó el rumbo frívolo, intransigente y pretendidamente antisistema que tomaría la política en los años siguientes por el descrédito absoluto de los gobernantes.

2×04. Blanca Navidad (“White Christmas”)

El especial de Navidad de Black Mirror aprovecha sus minutos extra para narrar tres historias relacionadas que protagoniza Jon Hamm (Don Draper en Mad Men). En “Blanca Navidad” un dispositivo permite bloquear a quien queramos hasta el punto de dejar de verlos y oírlos, y se pueden utilizar copias informatizadas de nosotros mismos como esclavos que se ocupen de tareas informáticas básicas. Entre otros temas este episodio, especialmente oscuro e inquietante, analiza la actitud que adoptaremos las personas cuando la inteligencia artificial avance hasta adquirir emociones y sentido de identidad, y profundiza en la deshumanización a la que nos conduce el progreso tecnológico.

3×01. Caída en picado (“Nosedive”)

“Caída en picado” se inspira en Peeple, una aplicación real que permite valorar a otras personas en función de nuestras interacciones con ellos. Siguiendo el estilo Black Mirror de llevar al extremo la tecnología cotidiana, para los personajes de este capítulo todo depende de su valoración (entre 0 y 5 estrellas), desde el estatus social hasta la posibilidad de encontrar piso. La protagonista pasa en pocas horas de ser una persona preocupada sólo por las apariencias a la catarsis emocional de quien se libera de la tiranía del ”qué dirán”, encarnada hoy en día en los “likes”.

 3×02. Playtesting (“Playtest”)

A un joven mochilero le roban el número de la tarjeta de crédito y decide probar un videojuego de realidad virtual a cambio de dinero para poder volver a casa. Además de presentar de una forma muy sugestiva, en un entorno de pesadilla, las posibilidades de la realidad aumentada y de la personalización de los videojuegos en función de las experiencias personales, este capítulo de Black Mirror habla del uso de la tecnología para escapar de la vida real a partir de la historia del protagonista, que no se siente capaz de interactuar con su madre después de que su padre muriera a causa de la enfermedad de Alzheimer.

3×03. Cállate y baila (“Shut up and dance”)

Un adolescente es grabado a través de su webcam mientras se masturba, y la persona que ha obtenido el vídeo le amenaza con enviárselo a todos sus contactos si no sigue las instrucciones que le da. Las parafilias tienen relevancia en este episodio, que presenta, como varios otros de Black Mirror, personajes con los que el espectador empatiza y que resultan haber llevado a cabo conductas más reprobables moralmente de lo que se nos da a entender al principio del capítulo.

3×04. San Junípero (“San Junipero”)

Probablemente el único episodio de Black Mirror que se puede calificar como positivo en cierto grado, “San Junípero” es una historia nostálgica que revisita los años 80. El capítulo explora la posibilidad de la vida después de la muerte a través del traslado de nuestras mentes a soportes virtuales. También reflexiona sobre el amor en las últimas etapas de la vida y sobre las oportunidades perdidas, y utiliza como tema central las relaciones amorosas entre personas homosexuales y bisexuales que han vivido en épocas en que sus preferencias no estaban legitimadas por la sociedad.

3×05. La ciencia de matar (“Men against fire”)

En el mundo alternativo de este episodio, soldados con implantes neurales que mejoran sus sentidos exterminan a seres humanoides conocidos como “cucarachas”. “La ciencia de matar” es un capítulo particularmente siniestro que reflexiona sobre la deshumanización a la que se someten los militares para poder llevar a cabo las brutales acciones propias de la guerra, así como sobre las falsas verdades que utilizan los gobiernos para justificar sus campañas bélicas ante la opinión pública.

3×06. Odio nacional (“Hated in the nation”)

El episodio más largo de Black Mirror es un thriller policial con un formato más cercano al que sería propio de una película que al del resto de capítulos de la serie. En “Odio nacional”, situado en un futuro cercano y muy plausible, cada día muere la persona que es etiquetada más veces en Twitter con el hashtag “#MuerteA”. Los temas centrales de la trama son el acoso virtual y la difusión de la responsabilidad que se da en los linchamientos públicos que tienen lugar en las redes sociales: si la muerte de alguien depende del odio de muchas personas, ¿la culpa es de la víctima o de cada uno de quienes desearían que muriera?

https://psicologiaymente.net/cultura/black-mirror-serie-psicologica

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